Textos hermeticos
Textos hermeticos —… si reflexionas, rey, te darás cuenta de que también entre los cuerpos los hay incorpóreos.
—¿Cuáles?—, dijo el rey.
—¿No te parecen incorpóreos los cuerpos que aparecen en los espejos?
—Asà es, Tat, piensas divinamente—, dijo el rey.
—Pues aún hay otros incorpóreos; por ejemplo, ¿no te parece que las ideas, que son incorpóreas, existen haciéndose visibles en los cuerpos, tanto en los animados como en los inanimados[187]?
—Dices bien, Tat.
—Asà pues, los incorpóreos se reflejan en los cuerpos tanto como los cuerpos en los incorpóreos[188]. Es decir, tanto el mundo sensible en el inteligible como el inteligible en el sensible. Por eso se adora a las estatuas, rey, pues también ellas contienen ideas del mundo inteligible[189]
Entonces se levantó el rey y dijo: «Es el momento, oh profeta, de ocuparme de mis invitados, mañana haremos teologÃa con lo que resta del tema».
