Textos hermeticos
Textos hermeticos 16Hasta este momento, Asclepio y Amón, todavía no me he referido a una cuestión que podríamos formular, tal como hacen muchos, del siguiente modo: «¿Por qué no ataja, Dios, el mal y lo aleja de la naturaleza de las cosas?» y que no merece respuesta alguna. Sin embargo, en atención a vosotros voy a proseguir y os explicaré esta cuestión. Dicen, pues, algunos, que Dios debería de haber librado por completo al mundo del mal, pero que, por el contrario, se encuentra tan imbricado en él que parece un miembro suyo. Al decir esto no tienen en cuenta que el Dios supremo no sólo lo previó de antemano sino que tomó medidas al respecto al proveer a las mentes de los hombres de pensamiento, ciencia y entendimiento, pues gracias a estas facultades que nos hacen superiores a los demás seres vivos, y con ellas solas, podemos evitar los engaños, la perfidia y los vicios de la maldad; aquél que es capaz de rehuir estas cosas por su solo aspecto antes de verse implicado en ellas, ese hombre podemos decir que está fortificado por la sabiduría y la prudencia divinas, porque el fundamento de cualquier ciencia reside en la suma bondad de Dios.
ElpneûmaPor el aliento vital, son suministrados y vivificados todos los seres del cosmos, de acuerdo con las órdenes del Dios supremo al que obedece como su órgano o instrumento que es. Pero ya es suficiente por lo que respecta a este tema.