Textos hermeticos

Textos hermeticos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Mira, Asclepio, Dios, el padre y señor de todas las cosas, o cualquier otra denominación más santa y más piadosa que los hombres le atribuyan, pues si le atribuimos un nombre para entendernos entre nosotros, ello nos obliga a que sea sagrado (a pesar de que, en consideración de tan eminente majestad divina, ningún nombre pueda hacerle justicia. Pues si la palabra humana es esto —un sonido producido por la percusión del aire con el aliento y emitido con el fin de expresar cualquier intención o pensamiento concebido en la mente a partir de los sentidos; un nombre, cuya sustancia, compuesta de pocas sílabas, está enteramente determinada y circunscrita de modo que posibilite la necesaria comunicación entre los interlocutores—, y si también el nombre de Dios está compuesto de sensación, aliento y aire y todo lo que ellos comportan, transmiten o producen, entonces, Asclepio, ¿qué esperanza podemos albergar de que el creador de toda majestad, el padre y señor de todas las cosas, pueda ser denominado con un solo nombre ni aun compuesto de muchos? Por eso, Dios, siendo a la vez uno y todo, o no tiene nombre o los tiene todos, de modo que o denominamos a todas las cosas con su nombre, o le atribuimos a él los nombres de todas las cosas). Dios, pues, único a la vez que todo, completamente henchido con el poder generador de ambos sexos, permanentemente embarazado de su propia voluntad, da a luz eternamente aquello que quiere procrear; pues su voluntad es (oda bondad, una bondad que se difunde entre todas las cosas, nacida naturalmente de su divinidad, para que todos los seres conserven su identidad, actual y pretérita y proporcionen a los seres futuros la capacidad de reproducirse. De este modo te sea transmitida, Asclepio, la doctrina sobre el porqué y el cómo son hechas todas las cosas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker