Textos hermeticos
Textos hermeticos 1. Prólogo: condicionesde la visión y apariciónde Poimandres1— Estaba[2] hasta tal punto un día sumido en profundas reflexiones en torno a los seres, que tenía mi mente extraviada en las alturas y mis sentidos abotargados, como en la somnolencia que sobreviene tras una comida abundante o un esfuerzo físico intenso[3]. Y en ese estado, parecióme que se presentaba ante mí un ser enorme, tanto que no alcanzaba a adivinar sus límites[4], y que, llamándome por mi nombre, me decía:
—¿Qué es lo que deseas ver o escuchar? ¿Qué quieres conocer para llegar a saber y comprender?
2—¿Pero quién eres tú?, respondí.
—Yo soy Poimandres[5], el Pensamiento del poder supremo[6]. Conozco lo que buscas y vengo en tu ayuda en todas partes.
3—Deseo, dije, ser instruido sobre los seres, comprender su naturaleza y llegar a conocer a Dios. ¡Cuánto deseo escuchar!
—Pues retén en tu mente cuanto desees saber y yo te instruiré.4