Upanishads
Upanishads Cuando un mortal aquí en la tierra ha sentido su propia inmortalidad, ¿podría desear una vida larga de placeres por la apetencia de una belleza engañosa?
Resuelve pues la duda en cuanto al gran más allá. Concédeme la gracia que desvela el misterio. Esta es la única dádiva que puede pedir Nachiketas.
Muerte. Existe el camino de la dicha[17] y existe el camino del placer[18]. Ambos atraen al alma. Quien sigue el primero, llega al bien; quien sigue el placer, no alcanza el Final.
Los dos caminos se abren frente al hombre. Cavilando sobre ellos, el hombre sabio escoge el camino de la dicha; el necio toma el camino del placer.
Tú, Nachiketas, has cavilado sobre los placeres y los has rechazado. No has aceptado esa cadena de posesiones con la que los hombres se atan y bajo la cual se hunden.
Existe el camino de la sabiduría y el camino de la ignorancia[19]. Se hallan muy separados y conducen a diferentes extremos.
Residiendo en medio de la ignorancia, creyéndose sabios y eruditos, los necios van de aquí para allá sin rumbo, como ciegos guiados por ciegos.
Lo que yace más allá de la vida no se hace evidente a los infantiles, a los descuidados o a los cegados por la riqueza. «Este es el único mundo: no hay otro», dicen; y así van de muerte en muerte.