Upanishads
Upanishads El Atman está más allá del sonido y la forma, sin tacto, sabor ni perfume. Es eterno, invariable, sin comienzo y sin fin; en verdad se halla por encima de todo razonamiento. Cuando la consciencia del Atman se manifiesta, el hombre se libera de las garras de la muerte.
El hombre juicioso que puede aprender y enseñar esta antigua historia de Nachiketas, instruida por Yama, el dios de la muerte, encuentra la gloria en el mundo de Brahman.
Quien lleno de devoción recita este supremo misterio en la reunión de brahmines o en la ceremonia del Sradha por los difuntos se prepara para la Eternidad, se prepara en verdad para la Eternidad.
El Creador hizo los sentidos para que se volcaran hacia el exterior: se dirigen hacia el mundo externo de materia, no hacia el Espíritu que habita dentro. Pero un sabio que buscaba la inmortalidad miró dentro de sí y halló su propia Alma.
Los necios persiguen los placeres externos y caen en las redes de la muerte de vasto abrazo. Los juiciosos, sin embargo, han encontrado la inmortalidad y no buscan lo Eterno en cosas pasajeras.
Aquello con lo que percibimos colores y sonidos, perfumes y besos de amor; lo único con lo que adquirimos conocimiento; con lo que verdaderamente podemos ser conscientes de cualquier cosa:
En verdad aquello es Eso.