Upanishads
Upanishads
¿Quién pone nuestra mente a divagar? ¿Quién empuja a la vida[26] a emprender su viaje? ¿Quién nos mueve a pronunciar estas palabras? ¿Qué Espíritu se oculta tras el ojo y el oído?
Eso que es el oído del oído, el ojo del ojo y el verbo del verbo; la mente de la mente y la vida de la vida. Quienes van en pos de la sabiduría pasan al otro lado y, dejando este mundo, se vuelven inmortales.
Allí donde no accede el ojo, ni las palabras, ni la mente. No sabemos, no alcanzamos a entender cómo explicarlo. Él se halla por encima de lo conocido y de lo desconocido. Así se lo oímos decir a los ancianos sabios que tal verdad nos explicaron.
Lo que las palabras no aciertan a expresar, pero es causa de que se expresen palabras: sábete que solo eso es Brahman, el Espíritu; y no aquello que se adora en este mundo.
Lo que la mente no acierta a pensar, pero es causa de que la mente piense: sábete que solo eso es Brahman, el Espíritu; y no aquello que se adora en este mundo.
Lo que el ojo no acierta a ver, pero es causa de que el ojo vea: sábete que solo eso es Brahman, el Espíritu; y no aquello que se adora en este mundo.
Lo que el oído no acierta a oír, pero es causa de que el oído oiga: sábete que solo eso es Brahman, el Espíritu; y no aquello que se adora en este mundo.