Upanishads
Upanishads
Vayu se le acercó corriendo y Brahman le preguntó: «¿Quién eres tú?». «Soy Vayu, dios del aire», dijo él, «Matarisvan, el aire que se mueve en el espacio».
«Y ¿en qué consiste tu poder?», le preguntó Brahman.
«Con un remolino puedo arrastrar cuanto hay en la tierra».
A lo que Brahman colocó ante él una paja y le dijo: «Sopla esto». El dios del aire se empeñó con todas sus fuerzas, pero fue incapaz de moverla. Volvióse entonces con los otros dioses y dijo: «No he podido averiguar quién era ese ser que nos llena de asombro».
Los dioses hablaron entonces con Indra, dios del trueno. «¡Oh dador de bienes terrenos[31], ve y averigua quién es ese ser que nos llena de asombro!». A lo que Indra se dirigió corriendo a Brahman, el Espíritu Supremo, pero este desapareció.
Entonces en la misma región del cielo divisó el dios a una mujer de fulgurante hermosura. Era Uma, la sabiduría divina, hija de las montañas nevadas. «¿Quién es ese ser que nos llena de asombro?», le preguntó Indra.
«Es Brahman, el Espíritu Supremo», respondió ella. «Gozaos en él, pues por él alcanzasteis la gloria de la victoria».