Upanishads
Upanishads Y creó así la vida, y de la vida, la fe y el espacio y el aire, la luz, el agua y la tierra, los sentidos y la mente. Creó el alimento y de este la fortaleza, la austeridad, los poemas sagrados, las acciones santas, y hasta los mundos. Y en los mundos se creó el nombre.
Y así como cuando los ríos que fluyen hacia el océano encuentran allí la paz definitiva, su nombre y forma desaparecen, y la gente ya solo habla del océano, de igual manera las dieciséis formas del que lo ve todo fluyen hacia el Espíritu y encuentran allí la paz definitiva, con lo que su nombre y su forma desaparecen, y la gente solo habla del Espíritu. Existe un verso que dice:
«Estas formas descansan en él, como radios en el eje de una rueda. Conoce al Espíritu que se ha de conocer, de modo que la muerte no te aflija».
Luego el sabio dijo a los discípulos: Hasta aquí conozco al Espíritu Supremo. No hay nada más allá.
E inclinándose ante él en adoración, los discípulos dijeron: En verdad eres nuestro padre[62], que nos ha salvado de la ignorancia y nos ha conducido a la orilla del más allá.
¡Adoración a los supremos videntes[63]! ¡Adoración a los supremos videntes!
