Upanishads
Upanishads Así como el resplandor del sol brilla por doquier en el espacio, así gobierna la gloria de Dios toda su creación.
En el despliegue de su propia naturaleza hace que todas las cosas florezcan en su plenitud y den fruto. Les da toda su fragancia y su color. Él, el ÚNICO, el único Dios que gobierna el universo.
Hay un Espíritu oculto en el misterio de los Upanishads y de los Vedas; y Brahman, el dios de la creación, lo posee como su propio Creador. Es el Espíritu de Dios, visto por los dioses y por los visionarios de antaño que, cuando se unían a él, se hacían inmortales.
Cuando un hombre se encuentra atado por las tres fuerzas de la naturaleza, trabaja por una recompensa egoísta, y
con el tiempo, alcanza su recompensa. Entonces su alma se convierte en las múltiples formas de las tres fuerzas, se pierde por los tres caminos y continúa vagando a través de la vida y la muerte.
El alma es como el sol en esplendor. Cuando se hace uno con la autoconsciencia del «Yo soy» y sus deseos, es una llama del tamaño de un pulgar; pero cuando se hace uno con la razón pura y con el Espíritu interior, se vuelve concentrado como la punta de una aguja.