Upanishads
Upanishads
Vajasravasa entregó todas sus posesiones en un sacrificio, más lo hizo con vistas a obtener el cielo en recompensa.
TenÃa un hijo cuyo nombre era Nachiketas, quien, aunque era solo un niño, tuvo una visión de fe mientras se llevaba a cabo la ofrenda, y asà pensó:
«Esta pobre ofrenda de vacas demasiado viejas para dar leche y demasiado débiles para pastar o beber agua no puede si no conducir a un mundo donde reine el pesar[11]».
Y decidió entregarse él mismo en ofrenda, y asà dijo a su padre: «Padre, ¿a quién me vas a entregar?». Lo preguntó una vez, y dos, y hasta tres veces; a lo que su padre, enojado, respondió: «A la Muerte te voy a entregar».
Nachiketas. Allá me encamino, pues, como cabeza de muchos, y en medio de otros tantos. ¿Qué tarea habrá de acometer hoy la Muerte a través de m�
Recuerda cómo se fueron los hombres de antaño, y cómo se irán los que habrán de venir: el mortal madura como el maÃz, y como el maÃz vuelve a nacer.
Nachiketas hubo de aguardar tres noches sin probar alimento en la morada de Yama, dios de la Muerte.
Una voz. Cual espÃritu de fuego llega un brahmin a una casa: ¡trae aquà la ofrenda de agua, oh dios de la Muerte!
