Despierta
Despierta Lo que llamas amor, en la mayoría de los casos, no es amor. Es dependencia, es necesidad, es un intercambio disfrazado. Dices que amas a alguien, pero en realidad lo que amas es lo que esa persona te hace sentir. Quieres que te complete, que te haga feliz, que te dé seguridad. Pero cuando el amor depende de algo, deja de ser amor y se convierte en apego.
El verdadero amor no exige, no controla, no espera nada a cambio. No dice "te amo si me amas", ni "te amo porque me haces sentir bien". Es un amor libre, sin condiciones, sin ataduras. No se aferra ni sufre por la ausencia del otro. No es posesivo ni manipulador. Simplemente es.
Si sufres por amor, no es amor. Es deseo de posesión, es miedo a perder, es frustración porque la otra persona no se comporta como quisieras. Dices que amas, pero en realidad lo que quieres es que el otro encaje en tu ideal. No amas al otro como es, sino la imagen que has construido de él.
Mira cómo te relacionas con los demás. ¿Amas o necesitas? ¿Aceptas o exiges? Si tu amor depende de que el otro actúe como esperas, si sufres cuando no te da lo que quieres, no es amor, es egoísmo disfrazado.
