Despierta
Despierta Miras el mundo a través de un velo de ilusiones. Piensas que las cosas son como las ves, pero no ves la realidad, ves lo que te enseñaron a ver. Crees que la felicidad está en conseguir más, en ser aprobado, en encontrar amor, en lograr objetivos. Sin embargo, todo lo que persigues es parte de un sueño. No te das cuenta de que el sufrimiento viene precisamente de vivir en ese estado de inconsciencia.
Imagina a alguien que tiene una pesadilla. En su sueño, es perseguido, siente miedo, angustia, dolor. Grita, lucha, se desespera. Pero en realidad, está en su cama, seguro, sin peligro alguno. Si despertara, vería que su sufrimiento era una ilusión. Así vives tú, creyendo que necesitas algo para estar completo, que sin ciertas personas o condiciones no puedes ser feliz. Pero la realidad está más allá de tus creencias.
El problema es que no quieres despertar. Prefieres seguir soñando porque el sueño es familiar, porque romperlo implica enfrentar la incertidumbre. El despertar no es cómodo. Es doloroso darte cuenta de que la vida que has construido es una serie de reflejos condicionados, de miedos heredados, de cadenas invisibles. Pero hasta que no abras los ojos, seguirás repitiendo los mismos patrones, atrapado en un ciclo de deseos y frustraciones que nunca termina.
