Safari. A la caza de tu amor
Safari. A la caza de tu amor El aire olÃa a tierra húmeda y electricidad. Las nubes se agrupaban en el horizonte, negras y pesadas, como una advertencia de lo que estaba por venir. Noa observaba desde la terraza del resort, con una copa de vino en la mano, intentando convencerse de que no sentÃa ni un ápice de miedo.
—Se avecina una tormenta fuerte —dijo Alonso, apareciendo a su lado con la misma calma irritante de siempre.
—Gracias por la obviedad, Tarzán trasnochado —replicó, sin apartar la vista del cielo.
Alonso soltó una risa corta y seca. —¿Sabes lo que significa una tormenta aqu� No son solo unos truenos y un poco de agua. Es caos. Es destrucción.
Noa lo miró de reojo. —No sé por qué te empeñas en hacer todo esto tan dramático.
Él la ignoró. —Asegúrate de que todo esté listo en tu habitación. Esta noche podrÃa ser larga.
Antes de que ella pudiera replicar, Alonso ya estaba caminando hacia los generadores. Siempre parecÃa moverse como si cargara con un peso que ella no podÃa ver. Algo en su actitud la irritaba profundamente, pero también la desafiaba.
