Alcoholes
Alcoholes Ya ni siquiera tengo piedad de mí
Y no puedo expresar mi tormento de silencio
Todas las palabras que debía decir se han transformado en estrellas
Un ícaro intenta alcanzar cada uno de mis ojos
Y portador de soles ardo en el centro de dos nebulosas
Qué he hecho yo a las bestias teologales de la inteligencia
Antaño los muertos vinieron a adorarme
Y aguardaba el fin del mundo
Pero el mío llega zumbando como un huracán
He tenido el valor suficiente para mirar atrás
Los cadáveres de mis días
Jalonan mi camino y yo les lloro
Unos se pudren en las iglesias italianas
O en los pequeños limonares
Que florecen y fructifican
Al mismo tiempo y en todas las estaciones
Otros lloraron antes de morir en las tabernas
O ardientes ramilletes rodaban
A los ojos de una mulata que inventaba la poesía
Y las rosas de la electricidad se abren aún
En el jardín de mi memoria