El mundo de Guillaume Apollinaire
El mundo de Guillaume Apollinaire Oh ustedes queridos compañeros
Timbres eléctricos de las estaciones canto de las cosechadoras
Trineo de un carnicero regimiento de las calles sin número
Caballería de los puentes noches lívidas del alcohol
Las ciudades que he visto vivían como locas
Recuerdas los suburbios y el rebaño lastimero de los paisajes
Los cipreses proyectaban sombras bajo la Luna
Yo escuchaba esa noche al final del verano
Un pájaro lánguido y siempre irritado
Y el ruido eterno de un río ancho y sombrío
Pero mientras muriendo iban hacia el estuario
Todas las miradas todas las miradas de todos los ojos
Los bordes eran desiertos yerbados silenciosos
Y la montaña en la otra orilla era muy clara
Sin ruido entonces sin poder ver nada vivo
Contra el monte pasaron unas sombras vivaces
De perfil o de pronto volviendo vagos rostros
Y llevando adelante la sombra de sus lanzas
Las sombras contra el monte perpendicular
Crecían o a veces bruscamente bajaban
Y esas sombras barbudas lloraban como hombres
Despacio deslizándose en la montaña clara