El paseante de las dos orillas
El paseante de las dos orillas Neren puso en una tabla / Morcilla blanca como la nieve / Y doce lenguas de buey / Que eran negras como el pan; / Y luego su buen vino viejo / Que yo a menudo bebí / Y si Dios quiere, beberé / Hasta la Pas, Pas, Pascua / Y si Dios quiere beberé / Más de lo que él guste dar.
Usted y yo, padre Alexis, / Hemos de hacer una ofrenda / Y juntarnos cinco o seis / Para tocar la zarabanda; / Con nuestro gran bordón / Cantaremos de corazón; / Llegó, llegó Navidad / A celebrar una francachela / Llegó, llegó Navidad / Un sabroso caldo se hará.
Después de este villancico de nochebuena, he aquí otro con más gracia que también fue oído hace años en los alrededores de Saint-Quentin. Doy la versión que anoté en la calle de Buci.
Cantemos, os ruego, / Navidad en alto / Con bella voz / Solemnizando / De María doncella / La Concepción / Sin original / Maculación.
Esta muchacha / Nativa era / De la noble villa / Llamada Nazaret / De virtud llena / De cuerpo gracioso / Es la más bella / Que hay bajo los cielos.
Iba al Templo / Para a Dios suplicar; / El Consejo se forma / Para aquesta casar; / La chica tan bella / No quiere consentir / Pues Virgen y doncella / Quiere vivir y morir.