Seleccion poetica
Seleccion poetica Ícaro
Sol, soy joven y te lo debo a ti
He arrojado mi sombra para estar más fausto
Perdón, yo no doy más sombra que una estrella
Soy el único que piensa en la inmensidad.
Mi padre me enseñó los caminos del laberinto
Y la ciencia de la Tierra y después murió
Y desde entonces he escrutado mucho el viejo temor
Del cielo móvil y me he alimentado de hierbas crudas.
Los oráculos, es verdad, desaprobaban mi celo
Pero, todo hay que decirlo, ningún dios ha intervenido
Y piadosamente me he esforzado en terminar las alas
Que un poco de cera fijan a mis desnudos hombros.
Y he tomado impulso hacia tu espléndida cara
Los horizontes terrestres se han expuesto
De los desiertos de Libia a los pantanos meótidos
Y de las fuentes del Nilo a las brumas de Thule.
Sol, vengo a acariciar tu espléndida cara
Y quiero mirar tu llama única, ciegamente,
Ícaro es celeste y más divino que Alcides
Y su brasero será tu deslumbramiento.
