Seleccion poetica
Seleccion poetica Las ascuas del ciclo estaban tan próximas que yo temía su ardor. Estaba a punto de quemarme. Pero yo tenía conciencia de las diferentes eternidades del hombre y de la mujer. Dos animales disparejos se acoplaban acodaban emparrados que soportaban el peso de racimos de lunas. De la garganta del mono salieron llamas que flordelisaron el Mundo. Entre los mirtos blanqueaba un armiño. Le preguntamos la razón del falso invierno. Me tragué atezados rebaños. Orkenise apareció en el horizonte. Nos dirigimos hacia esa ciudad, recordando con nostalgia los vallecitos donde los manzanos cantaban, silbaban y rugían. Pero el canto de los campos cultivados era maravilloso:
Por las puertas de Orkenise
Quiere entrar un carretero.
Por las puertas de Orkenise
Quiere salir un pordiosero.
Y los guardias de la villa
Corriendo tras el pordiosero:
«—¿Qué te llevas de la villa?»
«—Dejo allí mi corazón entero».
Y los guardias de la villa
Corriendo tras el carretero:
«—¿Qué traes a la villa?»
«—Mi corazón para casarme».
¡Hay muchos corazones en Orkenise!
Los guardias reían, reían,
