Las Avispas
Las Avispas XANTIAS.-Eso estoy haciendo; (a Sosias) ahuyéntalas tú también con una densa humareda.
SOSIAS.-¿No os iréis al infierno? !Ah!, ¿no os largáis? Pues palo con ellos.
BDELICLEÓN.-Para acabar de ahumarlos echad a Esquines, hijo de Selarcio.
XANTIAS.-(Viendo que el Coro cede resistencia.) Estaba seguro de que en fin de cuentas llegarÃamos a ponerlos en derrota.
BDELICLEÓN.-No lo hubiéramos conseguido tan fácilmente si hubiesen comido versos de Filocles[31].
EL CORO.-¿No está claro como la luz para todos los pobres que la tiranÃa se ha introducido aprovechándose de nuestro descuido? Y tú, perverso y arrogante secuaz de Aminias, nos arrebatas las leyes que rigen la ciudad y, como dueño absoluto, ni siquiera disculpas tu usurpación con un pretexto o con una elegante arenga.
BDELICLEÓN.-¿No podrÃamos, sin golpes ni alharacas, conferenciar como buenos amigos y hacer las paces?