Las Avispas
Las Avispas BDELICLEÓN.-Esos intrigantes, cuando cobran miedo, os dan la Eubea y prometen distribuir cincuenta celemines de trigo; nunca te han dado, bien lo sabes, más de cinco celemines, y ésos con mil molestias, midiéndolos uno por uno y exigiéndote, previa justificación, de no ser extranjero. Ahà tienes por qué te tengo encerrado siempre, con el deseo de ser yo mismo el que te mantenga y librarte de insolentes burlas. Resuelto estoy a darte todo cuanto quieras, salvo a beber leche de algua cil.
EL CORIFEO.-¡Cuán sabio era el que dijo!: "No juzgues sin haber oÃdo a ambas partes." (A Bdelicleón). Ahora me parece que tú tienes sobrada razón. Mi cólera se calma, y dejo caer este palo.
EL PRIMER SEMICORO.-(A Filocleón.) Cede, cede a sus consejos, colega y contemporáneo nuestro; no seas obstinado ni hagas alarde de tenacidad inflexible. ¡Ojalá tuviera yo un pariente o amigo que asà me aconsejase! Hoy, que se te aparece un dios para socorrerte y colmarte de favores, recÃbelos propicio.
BDELICLEÓN.-SÃ, yo le mantendré y le daré cuanto un anciano puede desear: sabrosas papillas, blancas túnicas, un fino manto y una cortesana que le frote los riñones y el sexo. Pero se calla, con la lengua helada. Mala espina me da.