Las Avispas
Las Avispas BDELICLEÓN.-¿Y qué dijo para defenderse?
FILOCLEÓN.-Pues dijo que yo tenÃa estómago de gallo. "Digieres fácilmente el dinero", repetÃa, riéndose.
BDELICLEÓN.-¿Ves cuanto vas ganando hasta en eso?
FILOCLEÓN.-No poco, es verdad. Me declaro conforme: hágase tu voluntad. (Entrando.)
BDELICLEÓN.-Espera un momento; en seguida vuelvo aquà con todo lo necesario.
FILOCLEÓN.-(Monologando.) ¡Mirad cómo se cumplen las predicciones! Yo habÃa oÃdo decir, en efecto, que un dÃa los atenienses administrarÃan justicia en su propia casa y construirÃan en el vestÃbulo un pequeño tribunal, como esas estatuillas de Hécate que se colocan delante de las puertas.
BDELICLEÓN.-(Volviendo.) Héme aquÃ; ¿qué más quieres? Te traigo, como ves, todo lo que te he prometido y aún algo más. Aquà tienes un bacÃn para cuando te entren ganas de orinar. Te lo suspenderán de un clavo y al alcance de la mano.