Las Avispas
Las Avispas BDELICLEÓN.-¡Oh mi Dueño y Señor Apolo Agieo, que velas ante el vestÃbulo de mi casa! Acepta este nuevo sacrificio que te ofrezco para que te dignes suavizar el humor áspero e intratable de mi padre. ¡Oh rey!, endulza con algunas gotas de miel su avinagrado corazón; que sea en adelante clemente con los hombres; más compasivo con los reos que con los acusadores; sensible a las súplicas, y que arranque las ortigas de su vÃa, corrigiendo su malhumor.
EL CORO.-Nosotros unimos nuestras preces a las tuyas en favor del nuevo magistrado. Pues te queremos, Bdelicleón, desde que nos has dado a conocer que amas al pueblo como ningún otro joven.
BDELICLEÓN.-Si hay algún juez fuera, que entre, pues en cuanto comience la vista no se dejará entrar a nadie.
FILOCLEÓN.-¿Quién es el acusado?
BDELICLEÓN.-Aquà está.
FILOCLEÓN.-¡Y que le espera una bonita sentencia!