Las Ranas
Las Ranas Guardémonos de charlar con Sócrates, despreciando la música y demás accesorios importantes de las Musas trágicas. El pasarse la vida en discursos enfáticos y vanas sutilezas es haber perdido el juicio.
HADES
Parte gozoso, Esquilo; salva nuestra ciudad con tus buenos consejos y castiga a los tontos: ¡hay tantos! Entrega esta cuerda (228) a Cleofón (229), ésta a los recaudadores MÃrmex y Nicómaco (230), y ésta a Arquénomo (231), y diles que se vengan por aquà pronto y sin tardar. Pues si no bajan en seguida, los agarro, los marco a fuego (232), y atándolos de pies y manos con Adimante (233) hijo de Leucólofo, los precipito, hechos un fardo, a los infiernos.
ESQUILO
Cumpliré tus órdenes: coloca tú en mi trono a Sófocles para que me lo conserve y guarde, por si acaso vuelvo; porque después de mÃ, le creo el más hábil. En cuanto a ese intrigante, impostor y chocarrero, haz que jamás ocupe mi puesto, aun cuando quieran dárselo contra su voluntad.
HADES
(al Coro). Alumbradle con vuestras sagradas antorchas, y acompañadle cantando sus propios himnos y coros.
CORO