Las Ranas
Las Ranas JANTIAS
¡Bien! ¡Bien! Toma tu traje. Quizá me necesites algún día, si Dios quiere.
CORO
Todo hombre cuerdo, sensato y experimentado sabe buscar el costado de la nave que se sumerge menos, en vez de estarse como una figura pintada, siempre en la misma actitud; pero sólo un hombre hábil, como Terámenes (98), sabe cambiar a medida de su conveniencia.
BACO
¿No sería ridículo ver a Jantias, a un esclavo, tendido sobre tapices de Mileto, acariciar a una bailarina y pedirme el orinal, mientras yo le miraba rascándome (99), expuesto a que ese bribón me saltase de un puñetazo los dientes de delante?
TABERNERA PRIMERA