Las Ranas
Las Ranas Deseosos estamos de saber, doctos poetas, qué terreno vais a elegir para principiar la lucha. Vuestra lengua empieza ya a desencadenarse, y ni a vuestro pecho le falta valor, ni energía a vuestra mente. Debemos, pues, esperar que el uno atacará con lenguaje limitado y pulido; y que el otro, lanzándole inmensas palabras, pulverizará sus infinitas triquiñuelas.
BACO
Vamos, principiad cuanto antes, pero en estilo elegante, sin figuras ni vulgaridades.
EURÍPIDES
Hablaré en último término de mí y del carácter de mi poesía; pues lo primero que me propongo demostrar es que ése es un charlatán y un impostor, que engañaba a su grosero auditorio con recursos pobres, aprendidos en la escuela de Frínico (135). Por ejemplo, presentando en escena un personaje velado, como Aquiles o Níobe (136), que se pavoneaban sin mostrar el rostro ni pronunciar una palabra...
BACO
Es verdad, por Zeus.
EURÍPIDES