Acerca del Alma
Acerca del Alma En cuanto a la cuestión de si el órgano sensorial es algo interno o no —en cuyo caso lo serÃa directamente la carne— me parece que no sirve en absoluto como 423aprueba (a favor de lo segundo) el hecho de que la sensación se produzca al tocar. Pues aun en el supuesto de que se recubriera la carne tras fabricar al efecto algo asà como una membrana, también ésta transmitirÃa la sensación nada más ponerse en contacto con el objeto; y, sin embargo, es obvio que en ella no se encuentra el órgano sensorial. Y suponiendo que tal mem5brana fuera congénita, la sensación se transmitirÃa con mayor rapidez aún. De donde resulta que esta parte del cuerpo (la carne) parece actuar (respecto del tacto) como actuarÃa (respecto de los demás sentidos) una capa de aire en que estuviéramos congénitamente envueltos: en tal caso nos parecerÃa que percibÃamos el sonido, el color y el olor con un único órgano y que vista, oÃdo y olfato eran un único sentido. Pero el caso 10es que, al estar separado el medio a través del cual se producen los movimientos, los susodichos órganos se nos presentan claramente como diversos. En el caso del tacto, sin embargo, el asunto no resulta evidente. Y es que es imposible que el cuerpo animado esté constituido de aire o de agua puesto que ha de ser algo sólido. Sólo resta que sea una mezcla de estos elementos juntamente con tierra como lo son la carne y su análo15go; luego el cuerpo, a su vez, es necesariamente el medio que naturalmente recubre al sentido del tacto, medio a través del cual se producen las múltiples sensaciones. Por lo demás, el tacto en el caso de la lengua pone de manifiesto cómo las sensaciones son múltiples: ella, en efecto, percibe todas las cualidades táctiles con el mismo órgano que el sabor. Por tanto, en el supues20to de que la carne percibiera también el sabor, gusto y tacto parecerÃan ser uno y el mismo sentido. De hecho, sin embargo, son dos como lo prueba el que no son convertibles.