Acerca del Alma
Acerca del Alma El problema surge inmediatamente al preguntarnos en qué sentido ha de hablarse de partes del alma y cuántas son. Y es que en cierto modo parece que son innumerables y que no pueden reducirse a las que algunos enumeran en sus clasificaciones —las partes ra25cional, pulsional y apetitiva o bien, según otros, las partes racional e irracional[91]—. En efecto, atendiendo a los criterios con que establecen estas divisiones aparecen también otras partes dotadas de una diferenciación mayor que éstas de que acabamos de hablar ahora: asÃ, la parte nutritiva que se da por igual en las plan30tas y en todos los animales y la parte sensitiva a la que no resultarÃa fácil caracterizar ni como racional ni como irracional. Está, además, la parte imaginativa 432bque si bien se distingue en su esencia de todas las demás, serÃa muy difÃcil precisar con cuál de ellas se identifica o no, suponiendo que las partes del alma se den separadas. Añádase a éstas la parte desiderativa, que parece distinguirse de todas tanto por su definición como por su potencia; sin embargo, serÃa absurdo 5separarla: en efecto, la volición se origina en la parte racional asà como el apetito y los impulsos se originan en la irracional; luego si el alma está constituida por estas tres partes, en cada una de ellas tendrá lugar el deseo.