Acerca del Alma
Acerca del Alma [52] Sobre el aire encerrado en el oído puede verse el c. 10 de la parte II del tratado Acerca de las partes de los animales y el c. 2 de la parte V de la obra Acerca de la generación de los animales. Obsérvese la contradicción literal que se encierra en las líneas siguientes: en 420a9 se dice que «el aire que hay en los oídos está encerrado a fin de que permanezca inmóvil» mientras que en 420a16 se dice que «el aire encerrado en los oídos está continuamente animado de un movimiento peculiar». No es fácil conciliar ambas afirmaciones a no ser que la primera se interprete restrictivamente como exclusión únicamente de los movimientos propios del aire exterior. <<
[53] Lo afirmado aquí en relación con la agudeza y gravedad de los sonidos posiblemente constituye una rectificación de la doctrina contenida al respecto en el Timeo, 67 b: Aristóteles no identifica la gravedad y la agudeza del sonido respectivamente con la lentitud y rapidez del movimiento; en sentido estricto, aquéllas son consecuencia de éstas. La diferencia queda perfectamente ilustrada con el ejemplo aducido del tacto. Véase, también, Acerca de la generación de los animales V 7, 787a11. <<
[54] Véase Acerca de la respiración, 478a28; también Acerca de las partes de los animales I 1, 642a31b4. <<