Acerca del Alma
Acerca del Alma 10Por tanto, si hay algún acto o afección del alma que sea exclusivo de ella, ella podrÃa a su vez existir separada; pero si ninguno le pertenece con exclusividad, tampoco ella podrá estar separada, sino que le ocurrirá igual que a la recta a la que, en tanto que recta, corresponden muchas propiedades —como la de ser tangente a una esfera de bronce en un punto por más que la recta separada no pueda llevar a cabo tal con15tacto; y es que es inseparable toda vez que siempre se da en un cuerpo—. Del mismo modo parece que las afecciones del alma se dan con el cuerpo: valor, dulzura, miedo, compasión, osadÃa, asà como la alegrÃa, el amor y el odio. El cuerpo, desde luego, resulta afectado conjuntamente en todos estos casos. Lo pone de manifiesto el hecho de que unas veces no se pro20duce ira ni terror por más que concurran afecciones violentas y palpables mientras que otras veces se produce la conmoción bajo el influjo de afecciones pequeñas e imperceptibles —por ejemplo, cuando el cuerpo se halla excitado y en una situación semejante a cuando uno se encuentra encolerizado—. Pero he aquà un caso más claro aún: cuando se experimentan las afecciones propias del que está aterrorizado sin que esté presente objeto terrorÃfico alguno. Por consiguiente, y si esto es asÃ, está claro que las afecciones son 25formas inherentes a la materia. De manera que las definiciones han de ser de este tipo: el encolerizarse es un movimiento de tal cuerpo o de tal parte o potencia producido por tal causa con tal fin. De donde resulta que corresponde al fÃsico ocuparse del alma, bien de toda alma bien de esta clase de alma en concreto. Por otra parte, el fÃsico y el dialéctico definirÃan de diferente manera cada una de estas afeccio30nes, por ejemplo, qué es la ira: el uno hablarÃa del deseo de venganza o de algo por el estilo, mientras el otro hablarÃa de la ebullición de la sangre o del elemento caliente alrededor del corazón. El uno darÃa 403bcuenta de la materia mientras el otro darÃa cuenta de la forma especÃfica y de la definición. Pues la definición es la forma especÃfica de cada cosa y su existencia implica que ha de darse necesariamente en tal tipo de materia; de esta manera, la definición de casa serÃa algo asà como que es un refugio para impedir la destrucción producida por los vientos, los calores 5y las lluvias. El uno habla de piedras, ladrillos y maderas mientras el otro habla de la forma especÃfica que se da en éstos en función de tales fines. ¿Cuál de ellos es, entonces, el fÃsico? ¿El que habla acerca de la materia ignorando la definición o el que habla solamente de la definición? ¿Más bien el que lo hace a partir de lo uno y lo otro? ¿Qué pasa, pues, con cada uno de aquéllos? Que no hay nadie que se ocupe de las afec10ciones que son inseparables de la materia, abstrayén-dolas de ésta: es más bien el fÃsico quien se ocupa de todas aquellas afecciones y acciones que corresponden a tal tipo de cuerpo y a tal tipo de materia. En cuanto a aquellas afecciones que no son consideradas tales, su conocimiento corresponde a otros: de algunas se ocupa el artesano según los casos, por ejemplo, el carpintero o el médico; de las afecciones insepara15bles se ocupa, a su vez, el matemático si bien abstractamente y en cuanto que no son afecciones de tal tipo de cuerpo; el metafÃsico, en fin, se ocupa de las realidades que existen separadas en cuanto tales[2].