Física
Física Esta investigación parece superar en ocasiones los límites de la simple aporética, llegando a establecer, como dice Be Gandt, «los primeros lineamientos, o los cuadros, en los que puede desplegarse un discurso ordenado sobre los movimientos de la naturaleza»[46]. Así, por ejemplo, en el libro VIII se establecen las relaciones entre fuerza y cantidad de movimiento. Pero no hay que ver aquí las bases de una Mecánica, en el sentido que tendrá esta ciencia a partir del Renacimiento: al alcance que Aristóteles le da a tales relaciones de proporcionalidad es puramente especulativo.
En definitiva, las exposiciones de la Física son en muchos aspectos —tanto por el lenguaje como por la composición y sobre todo por la técnica de argumentación— de innegable origen retórico. Ahora, cuando hablamos de retórica no hay que extender este vocablo como referido sólo al arte oratorio[47], sino también, y primariamente, como una técnica de argumentación que no se sirve del silogismo apodíctico, sino que procede mediante una tópica retórico-dialéctica a fin de establecer doctrinas que sean no sólo plausibles, sino también necesarias, aunque de una necesidad distinta que la de los Analíticos. Entendida así, la retórica cobra un papel relevante en la investigación de los principios de la naturaleza.