La Gran Moral
La Gran Moral ¿El hombre virtuoso deberá amarse a sà mismo por encima de todas las cosas? En un sentido, será él mismo lo que más ame, y en otro sentido no lo será. Puede recordarse lo que acabamos de decir; a saber, que el hombre de bien cederá siempre a su amigo los bienes que sólo son útiles, y desde este punto de vista amará a su amigo más que se ama a sà mismo. SÃ, ciertamente, pero se entiende que hace estas concesiones a condición de que al ceder a su amigo los bienes vulgares, guardará para sà la belleza y la bondad. Y asà en este sentido ama más a su amigo, pero en un sentido diferente él se ama sobre todo a sà mismo. Prefiere a su amigo, cuando sólo se trata de lo útil; pero se prefiere sobre todo a sà mismo, cuando se trata del bien y de lo bello, y se atribuye exclusivamente estas cosas, que son las más hermosas de todo. Es amigo del bien mucho más que amigo de sà mismo, y no se ama personalmente, sino porque es bueno. En cuanto al hombre malo, es puramente egoÃsta; no tiene motivo para amarse a sà mismo; por ejemplo, no puede amarse como una cosa buena; pero sin ninguna de estas condiciones se ama a sà mismo en tanto que él es él, y podemos decir que esto es ser un verdadero egoÃsta.
