La Gran Moral
La Gran Moral Refutaremos esta objeción con el mismo razonamiento sentado más arriba. No, el acto que provoca el deseo no es un acto necesario, porque el placer es el resultado del deseo, y lo que se hace por placer jamás nace de una necesidad inevitable. También se puede probar de otra manera que el hombre estragado obra con plena voluntad, porque, al parecer, no puede negarse que los hombres injustos son injustos voluntariamente; es asà que los hombres estragados son injustos y comenten una injusticia; luego, el hombre corrompido, que no es dueño de sà mismo, comete voluntariamente los actos de intemperancia que ejecuta.