La Gran Moral
La Gran Moral La justa indignación, en griego némesis, es el medio entre la envidia, que se desconsuela al ver la felicidad ajena, y la alegría malévola, que se regocija con los males de otro. Ambos son sentimientos reprensibles, y sólo el hombre que se indigna con razón debe merecer nuestra alabanza. La justa indignación es el dolor que se experimenta al ver la fortuna de alguno que no la merece; y el corazón que se indigna justamente es el que siente las penas de este género. Recíprocamente, se indigna también al ver sufrir a alguno, una desgracia no merecida. He aquí lo que es la justa indignación y la situación del que se indigna justamente. El envidioso es todo lo contrario en cuanto está pesaroso siempre de ver la prosperidad de otro, merézcala o no la merezca. Como el envidioso, el malévolo, que se regocija con el mal, se considera feliz al ver las desgracias de los demás, sea o no ésta merecida. El hombre que se indigna en nombre de la justicia no se parece en nada ni a uno ni a otro, y ocupa el medio entre estos dos extremos.
Capítulo vigésimo sexto De la dignidad y del respeto de sí mismo en las relaciones sociales