Obra biologica
Obra biologica Algunos insectos tienen también un aguijón para defenderse de los ataques. Unos tienen el aguijón delante y otros detrás; en los primeros está en la lengua y en los segundos en la cola. Tal como a los elefantes el órgano sensorial del olfato les sirve para la [683a] lucha y el ejercicio de la alimentación, así también, a algunos insectos les sirve el órgano fijado en la lengua, ya que con éste perciben el alimento, lo toman y se lo acercan. Aquellos que no tienen el aguijón delante, unos poseen dientes para comer y otros para tomar e introducir el alimento, por ejemplo: las hormigas y el género entero de las abejas. Sin embargo, aquellos que lo tienen detrás, por su temperamento, utilizan el aguijón como arma. Unos tienen el aguijón en su interior, como las abejas y las avispas, porque son alados. Si fuese frío y estuviese en el exterior sería fácilmente destruible. Si fuese fuerte, como el de los escorpiones, le produciría peso. Los escorpiones terrestres que tienen cola necesitan tener el aguijón sobre ésta, de otro modo no les serviría para luchar. Ningún insecto díptero tiene el aguijón detrás, pues son dípteros porque son frágiles y pequeños. A los seres pequeños les basta para elevarse un pequeño número de alas. Por eso mismo tienen el aguijón delante, porque como son frágiles, difícilmente pueden golpear con la parte posterior. Sin embargo, los que tienen muchas alas, puesto que su naturaleza es mayor, han recibido más alas y tienen fuerza en la parte posterior. Pero es mejor, cuando es posible, que el mismo órgano no se dedique a usos distintos, sino que el órgano defensivo sea muy agudo, y el que sirve de lengua, esponjoso y capaz de sorber el alimento. Cuando puede utilizar dos órganos para dos funciones sin que se estorben mutuamente, la naturaleza no tiene, en absoluto, la costumbre de obrar como el forjador que para economizar fabrica un asador-candelabro. Sin embargo, cuando no es posible, emplea el mismo órgano para diversas funciones.