Obra biologica
Obra biologica A continuación podemos hablar un poco sobre el cerebro. Muchos piensan que el cerebro es la médula y el principio de la médula porque ven que la médula espinal es contigua a él. Sin embargo, su naturaleza es, por asà decir, totalmente opuesta, pues el cerebro es la parte más frÃa del cuerpo, mientras que la médula es de naturaleza caliente [266]. Lo demuestra su untuosidad y su grasa. La espina dorsal es contigua al cerebro porque la naturaleza siempre procura asociar los contrarios para compensar el exceso de cada uno, para que el exceso de uno iguale al del otro. Asà pues, hay muchas cosas que demuestran que la médula es caliente. La frialdad del cerebro se manifiesta al tacto y, además, es la menos sanguÃnea de todas las partes húmedas del cuerpo (de hecho ni siquiera contiene sangre en sà mismo [267]), [652b] y la más seca. No es ni una excreción ni se clasifica entre las partes contiguas, sino que tiene una naturaleza peculiar, y es razonable que sea asÃ. A simple vista queda claro que no tiene ninguna continuidad con las partes sensibles, y todavÃa queda más claro por el hecho de que, al igual que la sangre y la excreción de los animales, no produce ninguna sensación al tocarlo [268]. Los animales lo tienen para salvaguardar la integridad de su naturaleza. Unos, que tienen una opinión vulgar, sostienen que el alma del animal es fuego o alguna fuerza semejante [269]; quizá sea mejor decir que se forma en un cuerpo de tal clase. La causa de esto es que el calor es lo más provechoso de los cuerpos para las funciones del alma. En efecto, la nutrición y el movimiento son funciones del alma, y se producen, especialmente, debido a esta fuerza. Por consiguiente, afirmar que el alma es fuego es como decir que el carpintero o su arte son la sierra o el trépano porque la obra se realiza por colaboración entre ambos. Esto demuestra que los animales participan necesariamente del calor.