Obra biologica
Obra biologica Así pues, el cerebro regula el calor y la ebullición del corazón; y para que esta parte alcance un calor moderado, las venas, que parten de la vena grande [270] y de la llamada aorta, terminan en la membrana [271] que envuelve el cerebro. Pero para no perjudicar al calor, lo rodean abundantes y finas venas en lugar de unas pocas grandes, y en lugar de una sangre turbia y espesa, una fina y clara. Por eso también los flujos tienen su origen en la cabeza en aquellos cuerpos en que las partes que envuelven el cerebro tienen una temperatura más fría de lo adecuado. Puesto que la nutrición se evapora hacia arriba a través de las venas [653a], la excreción, que se enfría por la influencia de esta región, produce flujos de flema y suero. Hay que admitir, comparando una cosa pequeña con una grande, que se produce el mismo proceso que el de la lluvia. En efecto, al elevarse el vapor de la tierra y ser llevado por el calor a lo alto, cuando entra en contacto con el aire frío que hay encima de la tierra, se convierte de nuevo en agua por acción del frío y cae abajo, a la tierra [272]. Pero sobre estas cosas conviene hablar en los orígenes de las enfermedades, en la medida en que la filosofía natural puede hacerlo.