Obra biologica
Obra biologica La tráquea, al estar situada, como hemos dicho, delante, se ve perturbada por la alimentación. Sin embargo, la naturaleza ha ideado para esto la epiglotis. No todos los vivÃparos la tienen, sino aquellos que tienen pulmones y piel velluda, es decir, los que no poseen escamas ni plumas. En aquellos [367], en lugar de la epiglotis, se contrae y se abre la faringe, del mismo modo que en éstos se cierra y se abre la epiglotis: se abre para la entrada y salida del aire y se contrae cuando entra el alimento, para que nada se extravÃe en la tráquea. Si se produce algún error en tal movimiento y si se respira mientras pasa el alimento, provoca tos y ahogos, como hemos dicho. El movimiento de ésta y de la lengua está bien ideado de esta manera, de modo que, cuando se mastica el alimento en la boca y atraviesa la epiglotis, la lengua pocas veces cae bajo los dientes y en raras ocasiones algo se extravÃa en la tráquea.
Los animales citados no poseen epiglotis [665a] debido a que sus carnes son secas y su piel dura; por consiguiente, si dicha parte estuviera constituida de tal carne y tal piel no podrÃan moverla bien, pero la contracción de los extremos de la propia tráquea se producirÃa más rápidamente que la de la epiglotis formada de carne propia como la que tienen los animales velludos [368].