Obra biologica
Obra biologica Lo imposible se define de muchas maneras [563] (decimos que es imposible que la voz sea vista [564] de distinto modo que decimos que es imposible que nosotros veamos a los hombres en la luna [565], pues lo uno es por necesidad mientras que lo otro se puede ver por su natural pero no será visto por nosotros), y creemos que el cielo es indestructible e indisoluble por necesidad [566] pero según este razonamiento resulta que no lo es necesariamente. Es natural y posible que exista un movimiento mayor que aquél por el que la tierra permanece inmóvil y por el que el fuego y el cuerpo superior se mueven [567]. Así pues, si hay movimientos superiores éstos se disolverán entre sí. Y si no los hay, es posible que existan (no puede existir un movimiento infinito por el hecho de que ningún cuerpo puede ser infinito [568]), el cielo podría ser destruido. Pues, ¿qué impide que ocurra esto si realmente no es imposible? No es imposible a menos que lo contrario sea necesario. Pero dejemos para otro discurso este problema [569].
¿Debe haber algo inmóvil y fijo fuera de lo que es movido, que no forme parte de él, o no? Y esto, ¿es necesariamente así también en el universo? Parecería extraño, quizá, que el principio del movimiento estuviera en el interior. Por eso, a quienes sostienen esto les parecerían correctas las palabras de Homero [570]:
“Pero no podréis arrastrar del cielo a la tierra