Obra biologica
Obra biologica Acerca del alma, si se mueve o no, y si se mueve, cómo se mueve, se ha hablado antes en los tratados sobre ella. Y como todo lo inanimado es movido por otro, sobre lo que es primeramente movido y lo eternamente movido, de qué modo se mueve y cómo mueve lo que primero mueve, se ha determinado con anterioridad en los tratados sobre la primera filosofía. Queda examinar cómo el alma mueve el cuerpo y cuál es el principio del movimiento del animal [575]. Exceptuando el movimiento del universo, los seres animados son la causa del movimiento de las demás cosas que se mueven mutuamente por chocar entre sí. Por eso todos sus movimientos tienen límite, y también los de los seres animados. Todos los animales mueven y son movidos con algún fin [576], de manera que esto, la finalidad, es límite de todo su movimiento. Vemos que lo que mueve al animal es la inteligencia, la imaginación, la intención, la voluntad y el apetito [577]. Todo esto es remitido a la mente y al deseo. La imaginación y la sensación ocupan el mismo lugar en la mente, pues todos son capaces de juzgar aunque difieren en ciertos aspectos que se han explicado en otros libros [578]. La voluntad, el valor y el apetito son todos una forma de deseo, mientras que la intención es común a la inteligencia y al deseo. Por tanto, lo deseado y lo pensado es lo que primero mueve, pero no todo lo pensado sino el fin de las cosas factibles. Por eso, entre lo bueno lo que mueve es lo semejante, pero no todo lo bello. En efecto, mueve desde el momento en que hay otro motivo, es decir desde el momento en que existe un fin entre cosas de diferente finalidad. Se debe establecer que lo aparentemente bueno tiene un lugar entre lo bueno, y también lo agradable, pues es aparentemente bueno [579]. Por consiguiente, está claro que en un aspecto lo eternamente movido por lo que eternamente mueve es movido de la misma manera que cada uno de los animales y, en otro aspecto, se mueven de forma diferente, por eso, mientras unas cosas se mueven siempre, el movimiento de los animales tiene un límite. Lo eternamente bello y lo verdadera y primeramente bueno, y no lo que unas veces es bueno y otras no, es demasiado divino y demasiado precioso como para que haya algo anterior. [701a] En efecto, lo primero mueve sin ser movido, mientras que el deseo y lo deseable mueven una vez movidos. En cambio, lo último movido no necesariamente mueven nada [580]. De esto se deduce de forma evidente que la marcha es lógicamente lo último que se produce entre los seres movidos [581]. Pues el animal se mueve y anda por deseo o por intención cuando se produce alguna alteración respecto a la sensación o la imaginación.