Obra biologica
Obra biologica Los que vuelan tienen la cola para dirigir el vuelo, como los timones en los barcos [640]. Y necesariamente éstos la doblan en el punto de unión. Por eso, los insectos y, entre las aves que tienen plumas separadas, las que tienen la colamal adaptada para el citado uso, como los pavos reales, las gallinas y en general los que no pueden volar, no caminan recto. De los insectos, absolutamente ninguno tiene cola, de modo que van como un barco sin timón y cada uno de ellos choca con lo que por casualidad encuentra. Lo mismo les ocurre a los coleópteros como los escarabajos y los abejorros, y a los que no tienen élitros, como las abejas y las avispas. La cola también es inútil para las aves no voladoras como las fúlicas rojas [641], las garzas y todas las que nadan. Sin embargo, vuelan extendiendo los pies en lugar de la colay utilizan las patas, en vez de la cola, para rectificar el vuelo.
El vuelo de los insectos es lento y débil porque la naturaleza de sus alas no guarda proporción con el peso de su cuerpo, sino que éste es grande y aquellas pequeñas y débiles. Tal como si una nave mercante intenta efectuar la navegación con remos, así éstos utilizan el vuelo. La debilidad de sus propias alas y la de su crecimiento contribuyen en cierta medida a lo dicho.