Obra biologica
Obra biologica Las aves, serpientes [659b] y todos los ovíparos cuadrúpedos que tienen sangre, poseen los conductos de la nariz delante de la boca, pero no pueden distinguirse claramente, hasta el punto de que no pueden llamarse narices si no fuera por su función [334], y en el caso del ave, hasta el punto de que nadie podría afirmar que tiene nariz. Esto es así, porque en lugar de mandíbulas poseen el llamado pico. La causa de esto reside en la naturaleza de las aves, que lo ha conformado de este modo. En efecto, es un bípedo alado, de modo que necesita que el peso de su cuello y su cabeza sea leve, así como también, que su pecho sea estrecho. Tienen el pico de naturaleza ósea para que pueda serles útil tanto en la lucha como en la alimentación, y es estrecho por la pequeñez de su cabeza. En él se hallan los conductos del olfato, pero les es imposible tener nariz.
Respecto a otros animales que carecen de respiración [335], ya hemos explicado anteriormente [336] por qué causa no tienen narices, sino que unos perciben los olores mediante branquias, otros mediante un poro, los insectos a través de una membrana que separa el tórax del abdomen, y todos ellos lo hacen con el pneuma innato a su cuerpo mediante el cual, precisamente, se mueven [337]. Esto sucede en todos por naturaleza y no se ha introducido desde fuera.