PolÃtica
PolÃtica Si el hombre es infinitamente más sociable que las abejas y que todos los demás animales que viven en Grez, es evidentemente, como he dicho muchas veces, porque la naturaleza no hace nada en vano. Pues bien, ella concede la palabra al hombre exclusivamente. Es verdad que la voz puede realmente expresar la alegrÃa y el dolor, y asà no les falta a los demás animales, porque su organización les permite sentir estas dos afecciones y comunicárselas entre sÃ; pero la palabra ha sido concedida para expresar el bien y el mal, y, por consiguiente, lo justo y lo injusto, y el hombre tiene esto de especial entre todos los animales: que sólo él percibe el bien y el mal, lo justo y lo injusto y todos los sentimientos del mismo orden cuya asociación constituye precisamente la familia y el Estado.