Retorica
Retorica De los capÃtulos que tratan de la persuasión por el prâgma o asunto de los discursos —es decir, que desarrollan los géneros oratorios a lo largo de libro I—, los cinco iniciales (4-8) están dedicados al estudio de la oratoria deliberativa. El conjunto de estos capÃtulos no se presenta, sin embargo, como un todo unitario y más bien parece responder a un reajuste de elementos diversos. En principio, la deliberación trata de temas que pertenecen al dominio de lo posible, los cuales son objeto de una elección por nuestra parte en la medida en que «su principio de producción está en nuestras manos»[254]. Ahora bien, ya el párrafo con que se inicia el cap. 4 (1359a30-b18) encara este problema en forma que contrasta enérgicamente con las posiciones de la primera Retórica. La deliberación se refiere a lo no necesario, prescindiendo de su atenencia a la moralidad de las acciones[254bis], y ello no sólo —como ha dispuesto I 3— en relación con el futuro, sino también con el presente. Considerada de este modo, la deliberación se ajusta con toda exactitud al concepto que de ella tiene Ét. Nic. III 3, 1113a30-31 y se identifica asà con lo que en ese texto es el dominio en general de la téchne[255]. Pero, además, sus enunciados se dice ahora que pueden tomarse, no ya sólo de los lugares comunes, sino también de materias «a propósito de las cuales (perì hôn) puede conseguir sus premisas el que pretenda deliberar»[256]. De hecho, desde esta perspectiva están construidos los caps. 4-5, el primero fijando su atención en los asuntos propios de las deliberaciones polÃticas (lo que de paso nos ilustra muy bien sobre los grandes temas que debÃan ser objeto de debate en las asambleas ciudadanas); y el segundo, catalogando enunciados a propósito de la felicidad, a la que tiene por el objetivo especÃfico de la deliberación. Y todo ello se inscribe, en fin, en un marco mucho más complejo que el de la primera versión de la Retórica, según el cual ésta, la retórica, sin dejar de ser «análoga a la dialéctica y a los razonamientos sofÃsticos», depende también ahora de la «ciencia analÃtica» y del «saber polÃtico que se refiere a los caracteres (éthe)»[257].