Retorica
Retorica En el caso de la lógica ello es claro, por lo pronto. La definición que Teofrasto ofrece del «lugar común» le lleva a identificarlo con la premisa del silogismo hipotético[29], de suerte que, en este punto, toda la lógica de la retórica queda orientada en torno a la demostración anapodíctica. No es difícil imaginar que, a partir de ahí, el silogismo retórico tendería a sistematizarse dentro del marco del silogismo dialéctico —es decir, tendería a desgajarse de la Retórica para formar parte de los Tópicos—, lo que por cierto confirma Alejandro de Afrodisia[30], que lo engloba en el comentario de esta última obra. Pero lo importante es que tal «desgajamiento», si hace posible, por una parte, la aparición de la retórica preceptista del Perípato, es también el origen, por otra parte, de la retórica lógica de los estoicos, en cuya génesis, como ha demostrado Plebe, la fuente principal es la Retórica de Aristóteles[31]. No es éste, claro está, el lugar ni la ocasión para llevar a cabo un análisis —por breve que fuera— de este nuevo episodio de la historia de las tradiciones. Baste con decir, a los efectos del debido contraste con las noticias del Liceo, que la interpretación de los rhetorikoì tópoi de Aristóteles, primero como hipótesis inductivas (en el sentido de Teofrasto) y después como tesis de la argumentación (según los razonará Hermágoras), aboca en la Estoa a una «lectura», en la que la retórica resulta ser, según constata un fragmento del Perì Semainónton de Cleantes[32], una de las dos partes del Órganon, al lado de la dialéctica. Lo cual demuestra —y esto es lo único que ahora nos incumbe— que la Retórica de Aristóteles admitía también una hermeneusis sistematizadamente lógica (no sólo poético-preceptista) y que tal hermeneusis ha acontecido de hecho en el marco del pensamiento antiguo.