Retorica
Retorica Por todo esto, pues, aun siendo el método el mismo en los discursos polÃticos y en los judiciales y aun siendo más bella y más propia del ciudadano la actividad que se refiere 25a los discursos ante el pueblo que la que trata de las transacciones, con todo, <los autores> no hablan para nada de aquéllos y más bien se esfuerzan todos por establecer el arte de pleitear,[11] dado que en los discursos ante el pueblo aprovecha menos hablar de lo que es ajeno al asunto y, además, 30la oratoria polÃtica es menos engañosa que la judicial, por ser más propia de la comunidad.[12] En la primera, en efecto, el que juzga discierne sobre cosas propias, de modo que ninguna otra cosa es precisa fuera de demostrar que es asà como lo dice el que le aconseja. Por el contrario, en los discursos judiciales esto no es bastante, sino que interesa atraerse al oyente, puesto que el juicio trata sobre cosas ajenas, de modo que <los jueces>, como miran por su propio interés y escuchan con vistas al favor, 1355aen realidad otorgan a los litigantes, pero no juzgan. Por ello, como antes dijimos, en muchas partes la ley prohÃbe hablar de lo que es ajeno al asunto, mientras que <en los discursos polÃticos> los mismos que juzgan vigilan esto suficientemente.