Retorica
Retorica Con lo cual queda ya expuesto lo que se refiere a los enunciados que necesariamente han de adoptarse. Ahora debemos distinguir en particular lo que corresponde a cada uno de estos <enunciados>; es decir, aquellos que pertenecen a la deliberación, a los discursos epidícticos y, en tercer lugar, a las acciones judiciales.
30Ante todo, se ha de establecer sobre qué bienes o males delibera el que hace un discurso deliberativo,[81] puesto que no cabe deliberar sobre cualquier cosa, sino sólo sobre lo que puede suceder o no, habida cuenta que no es posible ninguna deliberación sobre lo que necesariamente es o será o sobre lo que es imposible que exista o llegue a acontecer.[82] Incluso no cabe deliberar acerca de todos los posibles. Porque, 35de entre los bienes que pueden suceder o no, hay algunos que acaecen o por naturaleza o por suerte, respecto de los cuales en nada aprovecha la deliberación.[82bis] Resulta evidente, en cambio, sobre qué cosas es posible deliberar. Éstas son las que se relacionan propiamente con nosotros y cuyo principio de producción está en nuestras manos.[83] Y, por eso, especulamos con 1359bcierta reserva hasta el instante en que descubrimos si <tales cosas> son posibles o imposibles de hacer por nosotros.[84]
