Retorica
Retorica Entre la redacción del Grilo —cuyos temas, como acabamos de ver, podemos aislar de un modo relativamente satisfactorio— y el texto conservado de nuestra Retórica media un conjunto de noticias, de no siempre clara interpretación, que hacen difÃcil fijar en detalle la evolución de esta parte del pensamiento de Aristóteles. Nuestra obra misma no aparece citada en el catálogo de Diógenes (como tampoco en el Anónimo, aunque sà en el de Ptolomeo, que presupone ya la edición de Andrónico), a pesar de lo cual se reconoce bien en dos números separados de su lista: el núm. 78, que nombra una Téchne rhetoriké I-II o arte de la «argumentación» en los discursos y que coincide con los dos primeros libros de nuestra obra, y el núm. 87, que menciona un Perì léxeos, o estudio de la «expresión», que se ajusta perfectamente al contenido de nuestro L. III, con el que sin duda debe identificarse[77]. La disposición del catálogo de Diógenes demuestra, asà pues, que nuestra Retórica se compone de dos tratados o grupos de lecciones —uno sobre la lógica, otro sobre la expresión de los discursos— que sólo laxamente son presentados por Aristóteles, en varios pasajes, como complementarios. De estos dos tratados sabemos con certeza que fueron concebidos como obras singulares y que se compusieron en fechas diferentes, pero no toda la crÃtica está de acuerdo en si responden a una redacción unitaria o si han sido objeto de revisiones y amplificaciones posteriores. Volveremos sobre este punto del problema un poco más abajo. Ahora bien, si nos centramos por el momento en los libros que tratan de la argumentación retórica (I-II) y si los analizamos prescindiendo de estas dificultades sobre su estructura, la situación de la que parten ofrece ya las trazas de una profunda novedad.
