Retorica
Retorica Por lo que se refiere a los testigos, los hay de dos clases: los antiguos y los recientes y, entre éstos, unos participan del riesgo <de la causa> y otros permanecen fuera. Llamo <testigos> antiguos a los poetas y a los juicios que todo el mundo conoce de los demás hombres ilustres. Así, por ejemplo, los atenienses pusieron a Homero por testigo 30en el asunto de Salamina[349] y, hace poco, los de Ténedos a Periandro de Corinto en contra de los de Sígeo.[350] También Cleofonte se sirvió contra Critias de los <versos> elegíacos de Solón, diciendo que de antiguo venía la desvergüenza de su familia, pues <, si no,> nunca hubiese cantado Solón:
Dímele a Critias, el pelirrojo, que escuche a su padre.[351]
35Éstos son, pues, los testigos sobre las cosas del pasado; pero 1376apara los acontecimientos futuros[352] <sirven> también los intérpretes de oráculos, al modo como Temístocles, citando el muro de madera, <interpretó> que había que librar batalla naval.[353] Además de esto, los refranes son también, como se ha dicho,[353bis] testimonios; por ejemplo, si alguien aconseja no tomar a un viejo por amigo, le sirve para ello de testimonio el refrán:
5Nunca le hagas un bien a un viejo.