Retorica
Retorica Este paradigma aparece dominado, por lo pronto, por la interpretación de la retórica como antÃstrofa de la dialéctica. En la forma en que este punto de vista se razona en I 1, ello quiere decir que la retórica es exclusivamente un méthodos, un instrumento de selección y justificación de enunciados persuasivos que, en cuanto tales, pueden formar parte —como ya sabemos— de razonamientos semejantes a los de la ciencia. De tales razonamientos, nuestro cap I 1 sólo cita uno: el entimema o silogismo de probabilidad (la raÃz de este vocablo, obtenido de en thýmoi, demuestra ciertamente que sus premisas sólo tienen validez subjetiva), lo que presupone que Aristóteles ha formulado ya en este tiempo la dialéctica en términos de silogismo[121]. Gohlke cree, en atención a este dato, que tanto nuestra Ret. I 1 como el referido Tóp. I deben remitir a una fuente común, que serÃa una obra general sobre el silogismo del perÃodo académico, hoy perdida, y a la que parece referirse 1155a30 con la fórmula en toîs syllogismoîs[122]. En cualquier caso, y sea de ello lo que fuere, lo cierto es que a esta situación del cap. I 1, para el que (en total contraste con el programa de I 2) el único razonamiento retórico reconocido es el entimema, corresponde el cuadro de argumentaciones que Aristóteles dibuja en III 17. El entimema es, en efecto, según esta versión más desarrollada y precisa, la única prueba «demostrativa» (apodeiktiké), razón por la cual la conecta el filósofo especÃficamente con la oratoria forense y con el análisis de los hechos —por ello mismo necesarios— del pasado[123]. Al lado del entimema, III 17 cita también el «ejemplo» o inducción retórica (parádeigma), aunque sin carácter demostrativo y (cosa mucho más contrastante con I 2, que lo tiene, como al entimema, por un procedimiento lógico general[124]) exclusivamente referido, en cuanto prueba, a la oratoria deliberativa. Por último, III 17 acepta asimismo, como prueba especial de la oratoria epidÃctica, a la «amplificación» (aúxesis), que en I 2 ha desaparecido por completo, ya sea —como luego veremos— por haber sido interpretada en los términos de la Tópica general de los enunciados retóricos, ya sea por haber sido reducida al entimema[125].
